Te hablo desde esta cueva de cristal, cubierta por la liquida oscuridad. Elijo no verte para permitir a mis labios conocer el olor de tu piel.
Voy sorbiendo de a poco este cafe para que la espera no se haga tan larga . Mis alas no estan rotas, solo exhaustas . Invento historias en el punto de la hora. Me encanta saber que te puedo regalar la luna y tu no la encuentras en el horizonte , que juegas con los angeles mientras te sueño .
Deleito los segundos estirandose en el fango del rio, en las hojas decayendo acumulandose en los humedales .
Pauso en el zigzag de las hormigas acercandose a los duraznos caidos y me acerco para percibir el aroma tenue que aun permanece en la fragilidad de sus cascaras suaves y delicadas, entonces reconozco mi debil memoria , esa que me recuerda que no estas . Y te beso olvidando que mis labios solo se acercan al viento.
Y lo beso infinitas veces ...
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